Cronica de 200 Miglia de Imola (2ª parte)

Seguimos con la última y la más interesante parte de la crónica

Nada más entrar por el circuito ya te embarga la sensación de estar en un lugar histórico. Luego sentí una total desorientación. Como dije antes, no he estado en muchos circuitos, pero lo normal es que tras pasar por la entrada te encuentres unas zonas comunes de carácter comercial y luego vayas a tu grada. Eso si no eres el afortunado poseedor de algún tipo de pase especial. Lo extraño y novedoso para mi fue que, aparte de una pequeña área comercial, te movías por la zona en donde estaban aparcadas todas las caravanas, camiones y vehículos de todo tipo en donde habían venido los participantes. Por cierto, con un ambiente super familiar, había gente con todo tipo de estructuras. Desde grandes auto caravanas hasta coches con remolque y caseta de campaña. Desde esa zona directamente entrabas en los mismísimos boxes y pit lane. Yo no dejaba de mirar para todos lados buscando carteles de prohibición a guardas que me echaran a patadas….pero no, era libre de caminar por donde quisiera!!!

200 Miglia Imola ducati

De forma que caí en una especie de trance o posesión demoniaca que me hacía correr de un lado a otro, sin orden ni concierto, gritando, gesticulando y haciendo fotos de manera compulsiva a todo lo que veía. Imaginen ustedes el asombro y la cara de espanto de mi mujer. Creo que la última vez que me comporté de esa forma fue una “Noche de Reyes” con ocho años ante la sorpresa de mi primer “Scalextric”… sin comentarios.

La zona de boxes estaba más o menos dividida entre los que iban a participar en la prueba de resistencia y los que no. Lo que son los boxes en si mismo no estaban muy divididos. Se apreciaba los que eran grandes equipos, grandes coleccionistas o clubs. Y un poco entre ellos se veía a gente que estaba solo con sus motos y amigos. No había muchas barreras físicas entre ellos. A su vez podías ver las diferentes motos por categoría que cada uno llevaba. Algunas con carteles que explicaban algo sobre su historia. De entre todos destacaba una escudería con muchas Laverda. Debido a mi ignorancia en materia de clásicas seguro que no reconocí la debida importancia de algunos de los presentes. Lo que más se diferenciaba de todo lo demás era un box decorado como un pequeño museo.  Y es que el “Museo Ducati” desplazó una nutrida representación de sus motos más emblemáticas al circuito, en una especie de recorrido por toda su historia en el mundo de las carreras. Y claro, esas eran motos que sí que eché en falta el día anterior el día de mi visita al museo.

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Mención especial merece el box del que se podía destacar como protagonista del evento. El box del mismísimo Paul Smart, que compartía espacio con Alan Cathcart. Si ya llevaba un rato comportándome como un paleto, cuando vi a estos dos señores pasé a asemejarme directamente a una quinceañera en un concierto de Justin Bieber (que por cierto me han dicho que es Ducatista). Nunca he sido el típico fan de nadie, ni he idolatrado a otro ser humano (músico, actor, deportista…etc). Pero en esta ocasión sí que sentí esas emociones al verme cara a cara con ellos.  Pude presentarme a Alan Cathcart y hablar un rato con él. Luego saludé al señor Paul Smart. Y con ambos me hice las fotos de rigor. Para mi fue todo un honor.

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Y esa proximidad y cordialidad fueron la tónica del evento. Ya que podías acercarte, saludar, y hablar con todo el mundo.  Y habían muchos pilotos famosos para mi. Marcellino Luchi, Luca Cadalora, Alex Gramigni, Renzo Pasolini, Jean Franscois Baldé, y Loris Capirossi….con el que casi choqué de frente saliendo de un box y que me dedicó unos minutos con mucha amabilidad. Habían más pilotos que, o no reconocí, o directamente no vi. Incluso podías hasta subirte en algunas de las motos para sacarte fotos con ella. Yo me hice la mía con una Desmosedici de Bayliss y otra de Capirossi. También hubo un momento en el que se reunían todos los personajes más destacados para la firma de autógrafos.

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Sobre las motos que habían…mejor será que veáis las fotos. Fue increíble conocer en vivo tanta moto que hasta ese momento solo había visto en fotos. ¡Cómo cambia sobre todo la percepción del tamaño! Y como aumenta tu compresión de su valor cuando aprecias en vivo detalles como los neumáticos, suspensiones y frenos. Y luego se queja uno a veces de manera estúpida de los componentes de su propia moto, y los pone a veces también como excusa. ¡Menudo valor había que tener para competir con aquellas motos!

Aunque mis favoritas eran las Ducati, he de decir que me gustaron todas las motos. Muy bonitas todas las dos tiempos, y me encantaron todas las japonesas clásicas tipo “endurance” de cuatro tiempos. Todas las motos presentes daban aspecto de “máquinas mecánicas”. Sí, no como ahora, que sus líneas y diseños ocultan la mecánica y dan la percepción de ser vehículos de video juego.

Para terminar de hablar de las motos presentes, tengo que mencionar el tema del sonido. Si bien uno puede percibir de una u otra manera una moto en fotos, o  cuando la conoce en vivo, lo que no tiene posibilidad de conocer nunca es su sonido. Hasta que lo escucha en vivo. Porque lo de escucharlo en Youtube nunca será representativo. ¡Cómo sonaban todas aquellas motos en vivo! Desde mis maravillosas Ducati del alma, hasta las increíbles MV Agusta clásicas, pasando por las aullantes dos tiempos, las modernas Desmosedici  y Yamaha M1 de MotoGP. Pero sin duda, la más “escandalosa” de todas, la que más miradas acaparaba cada vez que se ponía en marcha, era una preciosa Bimota HB1 de 1973 con motor cuatro cilindros en línea Honda. He de reconocer que me encantó aquel sonido. Aunque me incomode un poco hacerlo…tenía que reconocerlo.

Sábado y domingo lo pasamos igual. Paseando por los boxes viendo motos. Como dije antes, sin prestar atención al aspecto deportivo. Ni siquiera nos quedamos las cuatro horas de la carrera de resistencia del sábado ni al concierto de por la noche. Preferimos salir esa noche del sábado a cenar al centro de Bolonia. Una ciudad preciosa de marcado carácter universitario. Muchos locales de ocio y gran ambiente nocturno.

El evento oficial terminaba el domingo con un mano a mano de unas vueltas entre Capirosi (con su Desmosedici) y Luca Cadalora (con una Yamaha M1 de Lorenzo). Aunque ya había visto estas motos en otras ocasiones, fue muy espectacular verlas pasar tan cerca, escucharlas casi por separado, los caballitos…etc. Como broche final se brindó a todos los asistentes del público con motos Ducati a dar unas vueltas de honor al circuito. También fue muy espectacular verlos pasar a todos. Arrancaron los aplausos de todo el mundo en la tribuna de meta. Una gran experiencia para mi, aunque ya había visitado algunos museos. Única hasta la fecha por verlas en acción. Recomiendo a todo amante de las motos que acuda como mínimo a cualquier museo, pero sobre todo a eventos relacionado con motos clásicas. Una buena manera de entender y valorar el origen de lo que ahora disfrutamos.

Podéis ver más fotos aqui: facebook.com/ducatistas


Crónica de Oliver Padron


 

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