Cataluña y Andorra

By GALLEGO

El Montseny, reserva de la biosfera, es un mosaico de paisajes mediterráneos y centroeuropeos situado al lado de Barcelona. Su extraordinaria biodiversidad y la huella cultural que el hombre ha dejado a lo largo del tiempo presentan un valor universal que ha inspirado a artistas, intelectuales y científicos y que refleja la emoción de las personas que lo visitan. Ademas, el Montseny es la montaña del motor por excelencia; es sus carreteras y pistas de tierra se forjaron mitos como Criville, Tarres o mas recientemente los hermanos Espargaro. Marcas míticas como Montesa, Bultaco o Ducati Mototrans nacieron a sus faldas y probaron su maquinas en esta montaña, y mucho antes de que llegase el circuito de Montmelo (muy cerca también del Montseny) las carreras en cuesta eran habituales. Por todos estos motivos, creo que el Montseny es “La Montaña de las motos”.

La ruta no recorre todas las carreteras del Montseny, pero si las mas míticas, y son 85 increíbles Km que pasan rápidamente combinando curvas e increíbles paisajes. Llegaremos hasta Sant Celoni en la falda del Montseny por autopista y comenzaremos enseguida el ascenso hacia Santa Fe de Montseny, la carretera es amplia, con buen asfalto e invita un ritmo alegre. En Santa Fe podemos hacer un cafecito o comer un bocata en el restaurante del mismo nombre que esta en plena carretera y en cuyo parking seguro que habrá motos; allí comienza una carretera que bordea la montaña, es mas o menos llana y probablemente el mejor tramo, ratonero, técnico y con unas vistas de vértigo que invitan, aunque vayamos alegres, a hacer una paradita en sus miradores. Tomaremos el desvío hacia Viladrau, precioso pueblo con muchas masias, balnearios y restaurantes de postín, pero antes de llegar al pueblo tenemos un tramo de eses enlazadas que parece interminable y que te suele dejar con una buena sonrisa. Nos dirigimos a Seva por una carretera divertida en la que hay que tener cuidado en las zonas en sombra pues suelen estar mojadas, y en Seva haremos parada obligatoria en el monumento a Criville.

Después de la foto e rigor y hacer un refrigerio en Can Cabo que es un bar muy motero nos habremos preparado para lo que nos espera, Collformic…
Tomando el desvío hacia El Brull ascenderemos hasta su mirador, el punto mas lato de la ruta y que ofrece unas vistas impresionantes, para desde este punto comenzar un descenso con buen asfalto de casi 30 kilómetros de curvas sin parar.
Al llegar abajo y detenernos, volveremos la vista para observar por ultima vez la peculiar silueta de esta montaña que guiaba a los navegantes fenicios y romanos en su camino a Iberia, mientras una sonrisa picara se dibuja bajo nuestro casco.

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